Todos hemos escuchado hablar acerca del destino, unos no creen en él, y otros como yo, creemos profundamente, en lo particular, es un tema que me atrae bastante, no solo porque soy una loca romántica y siempre relaciono el tema del amor con destino, sino porque la idea de »nada sucede sin causa» me enloquece.
Es divertido para mí, estar con alguien y de repente preguntarle qué piensa del destino, siempre tengo tres opciones, la primera, que me respondan que están obsesionados como yo y perdurar hablando del tema mucho tiempo, la segunda, que tengan cero ganas de ir más allá en una conversación y todo siga muy casual, y la tercera, que tengan una teoría del fin de las cosas distinta a la mía, donde se cree un debate y me hagan aferrar más a mi idea de que »el destino es la razón por la cual se han producido los acontecimientos pasados, se producen los acontecimientos presentes y se producirán los acontecimientos futuros.»

Desafortunadamente, muchas personas con las que he coincidido jamás en su vida se habían preguntado eso, o si habían pensado en el destino, fue en un momento muy fugaz, por ejemplo, cuando estoy con mis amigos, soy yo la que habla del destino y las energías con las que vibra cada persona, hablo tanto del tema que se están volviendo casi tan obsesionados como yo, y me platican que cuando escuchan hablar acerca del ‘’destino’’ inmediatamente piensan en mí, eso me encanta.
Aparte de ser un tema bastante interesante para mí, y el que me hace cuestionar muchas cosas, debo aceptar que en algunas ocasiones culpo al destino de lo malo que sucede en mi vida, eso hace que me tranquilice y tome las cosas con calma porque todo está escrito, sin embargo, a veces me aferro a cambiar algo que no tiene cambio.
El sol aparece y desaparece del cielo siguiendo unos ciclos regulares, el agua hierve siempre a la misma temperatura y si lanzas una botella, caerá de la misma manera que lo hizo ayer y de la misma manera que lo hizo hace 300 años.

Todas las historias del universo, todas las trayectorias de las partículas que existen, están fijadas; el cómo iba a aparecer y desaparecer el sol, el cómo iba a caer la botella, eran cosas que estaban destinadas desde siempre, las trayectorias son cadenas enormes de causa y efecto, en el universo todo sucede por un motivo, en el universo el azar no existe.
Por otro lado, en el cerebro hay muchas partículas interactuando a altas temperaturas, por lo que tiene un destino predeterminado, todo lo que hacemos, todo lo que pensamos y todo lo que creemos que vamos a escoger nosotros, en realidad estaba predestinado.
Los poetas, músicos y reyes a lo largo de la historia, han convertido al destino en motivo de angustia y alegrías, nos han hecho creer que el futuro está determinado por fuerzas que están fuera de nuestro control.

Muchos dicen que el destino no existe porque cada persona va escribiendo su futuro con los actos que realiza, pero, ¿qué dice la ciencia del destino?
La ciencia plantea que nuestra concepción de la realidad está basada en lo que podemos percibir de ella. La teoría física de la mecánica clásica de Newton permite predecir toda clase de fenómenos como un objeto que cae por la gravedad o la aceleración de un avión en vuelo.
Según la mecánica de Newton, todo está determinado por la ley causa y efecto, esta ley es determinista y predecible, lo que quiere decir que todo fenómeno en el mundo, desde la manzana que cae del árbol, hasta mi comportamiento con la persona que me gusta, estaría determinado y sería predecible a partir de las condiciones iniciales.
Pienso que no tenemos idea de hasta qué punto otros factores pueden afectar nuestra toma de decisiones, pero desde el punto de vista de la ciencia, el libre albedrío es una cosa perfectamente posible, pero si existe el libre albedrío, ¿tiene algún sentido que lo tengamos?, ¿hay algún propósito detrás de que podamos tomar nuestras propias decisiones?

Nuestra alma y nuestro espíritu es nuestra consciencia, pero lo que llamamos ‘’libre albedrío’’ es la capacidad que le damos a nuestra mente de pensar o no, nuestra voluntad, libertad y las elecciones que controlan todas las otras elecciones que tomemos, determinando nuestra vida y nuestro carácter pero que ya están escritas por nuestro destino. Es importante tener en cuenta que pensar no es de ningún modo un proceso mecánico, la función de nuestros párpados, nuestro cabello y nuestro corazón es automática, la función de nuestra mente no lo es. Puedes tener libre albedrío, lo que no puedes tener es la capacidad para escapar de tu naturaleza, del hecho de que el destino es tu medio de supervivencia.
Los momentos en que tomamos decisiones le dan forma a nuestra vida, pero el destino existe y desde el momento que venimos al mundo lo hacemos con un determinado plan que de una u otra manera se irá desplegando. Nuestra existencia va más allá del plano material y nuestra vida ni empieza con el nacimiento ni termina con la muerte, por esto digo que la verdadera pregunta no es si hay vida después de la muerte, lo que deberíamos preguntarnos es si estamos vivos antes de la muerte.
La reencarnación está muy relacionada con el destino, el destino elige dónde se va a realizar la encarnación física del alma, elige el planeta ya que cada planeta tiene una forma de vida, elige nuestra familia, decisiones y todo lo que nos rodea. Es posible que la vida que tenemos en este momento se esté repitiendo o sea muy similar a una que ya vivimos antes pero en otro cuerpo físico. Pensar en qué estoy haciendo en una vida paralela justo en este momento, si quizá el destino allí también me conectó con las personas que definitivamente marcaron mi vida, o si en este momento soy un bebé que acaba de nacer, me enloquece.

‘’Estábamos destinados a conocernos’’ es un comentario muy común en mí porque como dije antes, soy una loca romántica y porque me gusta pensar que la relación en la que estoy, más allá de ser un hecho casual, estaba destinada a existir, siempre voy más allá de una visión ‘’romántica’’ para estar en un punto donde pienso que ya es algo casi ‘’mágico’’, eso por supuesto ha traído grandiosos colores a mi vida, pero también noches sin dormir pensando en cientos de cosas teniendo efectos positivos y negativos en mí por aferrarme con tanta pasión al destino. Al inicio del blog dije que a veces le dejaba toda la responsabilidad de las cosas que no me gustan al destino, cosas que me duelen profundamente, donde me cuestiono si estoy haciendo las cosas bien, o si la energía que le doy a alguien no es suficiente como para que sea recíproca.
Mi refugio siempre ha sido ‘’todo está escrito’’ ó ‘’todo pasa por algo’’ porque me encanta pensar que si dos puntos están destinados a tocarse, el universo y el destino encontrarán la forma de hacer la conexión, incluso cuando toda la esperanza parece perdida. Por eso cuando se trata de amor no lo busco con desespero, no trato de inventarlo o crearlo, ese destino siempre te encontrará a ti, aunque aveces te aferres a cambiar algo que no tiene cambio.
El primer punto de contacto con una persona no es la piel, es la energía, existe la sincronicidad como una conexión íntima entre nosotros y la persona que nos gusta, con alguien que siempre nos mira en la universidad pero con quien nunca hablamos, con la persona con la que coincidimos en un ascensor, o entre nosotros y el psicólogo con el que hablamos cuando nuestros amigos no están o están muy lejos. Cada persona ejerce fuerzas de atracción tan fuertes que originan situaciones coincidentes porque la energía fluye hacia donde apunta la atención, y de igual manera, existen personas con las que estamos predestinadas con un vínculo que existe desde siempre sin importar cuánto tiempo pase para encontrarse, ese instante se dará en algún momento de nuestra vida, y los que creemos profundamente en el destino, lo llamamos ‘’serendipia’’.

Existen aproximadamente 4.500 religiones y filosofías distintas en todo el mundo, sin embargo, cada una tiene un lugar para el destino. De una u otra manera, el destino es una corriente de pensamiento que se encuentra en el centro de las demás corrientes de pensamiento.
El destino es una fuerza que obra sobre los hombres, todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros, controla y dirige todo lo que va a ocurrir, incluso la existencia de todo. La situación de las personas y sus estados, llega inevitablemente y a veces sin esperarlo por una fuerza superior como lo es el destino.
Algunos creen que el destino es el fruto de nuestras acciones pasadas y le llaman ‘’karma’’ , este karma puede ser ocasionado por tu vida actual o por la creencia de ‘’estás pagando algo que cometiste en tus vidas pasadas’’. Otros creen que el destino lo escribe Dios sin ser algo prefijado sino que según el momento que estamos pasando, Dios adecúa el destino en función de su voluntad, pues según nuestras acciones recibiremos un futuro mejor o peor.
El destino actúa sobre nosotros todo el tiempo, a veces con casualidades que parecen no tener sentido u otras veces donde nos hace lamentar lo sucedido. Normalmente nos preocupamos por los acontecimientos producidos por el destino, cuando en realidad deberíamos preocuparnos por cómo vamos a afrontarlo; es muy importante saber qué vamos a hacer con nuestra vida, cómo vamos a vivir con esto que el destino ya nos dió sin intentar cambiarlo y cómo nos vamos a reponer por las cosas que el destino nos quitó y por ende, nos destruyó al mismo tiempo.

No hay nada que podamos hacer para evadir nuestro destino. Sólo podemos aceptarlo y llorar si queremos.
El día que por fin comprendamos al destino y a la ley de la atracción, dejaremos de complicarnos tanto el hecho de vivir, tenemos que entender que nuestras acciones son un efecto mariposa capaces de generar grandes cambios positivos o no. Todos nosotros, de algún modo, estamos batiendo nuestras alas invisibles de forma constante imitando el efecto mariposa.
A veces, un pequeño acto puntual puede generar un cambio increíble en otras personas. Por ejemplo, cuando decimos algo a un compañero de trabajo, un amigo o un desconocido, puede también dar forma a un cambio de mentalidad que fluye hacia el progreso de esa persona.
Pero, ¿por qué relacionamos más algunas cosas con el destino que otras? yo pienso que basta solo con un hecho casual para que esa experiencia se quede por siempre o al menos por un largo tiempo en nuestra mente, puede ser algo traumático pero puede ser también ese hecho puntual y fascinante que en un momento dado nos da un propósito o una pasión de vida.

¿Qué habría pasado si hubiera salido de mi casa dos minutos antes? ¿habría vivido las mismas experiencias? ¿habría conocido a las mismas personas? ¿habría decidido subir las escaleras o ir en ascensor? Puedo decir con toda seguridad que nada habría sido igual. Por eso creo que todo pasa por algo y para algo, siempre generamos acciones que desencadenan otras.
La fuerza misteriosa nos va dejando señales que nos guían… Unos lo llaman Dios, otros lo llaman suerte, otros lo llaman universo, otros lo llaman ángeles, otros lo llaman como cierta energía que nos brinda y nos quita, otros lo llaman destino pero nunca sabremos con exactitud lo que es.
Somos nosotros los que hacemos que todo ocurra, no existen los accidentes, existe la acción, el esfuerzo y la fe por lo que queremos atraer pero que de alguna forma ya estaba predestinado.
Nosotros somos serendipia, e incluso sin saber muy bien lo que es, nosotros también somos destino.

Creo en la serendipia como un hallazgo afortunado e inesperado que sucede cuando se está buscando una cosa distinta o incluso cuando no se está buscando nada, y creo en los tréboles de cuatro hojas (de hecho alguien me denominaba así.)
He escrito este blog tratando de definir al destino cuando en realidad no podemos definirlo con exactitud y precisión porque a cada uno se le presenta y lo cree de una forma distinta, pero sí sé que existe, que está ahí y que hay algo mucho más poderoso que nosotros funcionando todo el tiempo en algún lugar, o en todos. Creo en que hay que estar en el momento justo y adecuado para que todo pase, nos ocurren cosas inexplicables, se dan señales a las que llamo destino, atraemos todas esas energías misteriosas que hacen que todo se de, el destino se presenta ante nosotros todo el tiempo, y personas como yo, lo sufrimos mucho porque a veces nos aferramos tanto a esos hechos que denominamos traumáticos o fascinantes, que no queremos salir de ahí y tampoco estamos dispuestos a hacerlo aunque el destino ya nos haya dicho de todas las formas posibles que ahí no es. Primero hay que aceptarlo, y después todo va aconteciendo.
Finalmente, quiero que quede claro que lo que está destinado para ti, se esconde detrás de las casualidades, cuando coincides con alguien todo el tiempo, de los imprevistos y vueltas de la vida, de las sorpresas inesperadas y de los momentos sin planear, o quizá lo que está destinado para ti se encuentra en la nebulosa hélice a 350 millones de años luz de la tierra.
Ya no hablo con mi persona favorita, pero yo siempre le decía: ‘’A veces conoces a alguien tan lleno de cosas bonitas que es la forma en la que el destino te agradece por creer tanto en él.’’ Es una bonita forma de recordarlo, ¿no?.
